Somos una familia que le puso el pecho a un sueño.
El Rey de Ayacucho nació hace más de 16 años, cuando arrancamos con lo básico: blanquería para el hogar, en un pequeño de Rosario. Empezamos de a poco, con mucho esfuerzo y sin más secreto que las ganas de salir adelante.
Elegimos este rubro porque sabemos lo que significa una casa bien armada: unas sábanas que abrigan, una toalla que te recibe después de la ducha, un acolchado que hace que dan ganas de quedarse en la cama un rato más. Vendemos eso — pequeños momentos de bienestar para tu día a día.
Hoy, después de tantos años en el rubro, seguimos siendo lo que fuimos desde el primer día: una empresa familiar. Cada persona que forma parte de El Rey de Ayacucho te atiende como si fueras de la familia — porque, en el fondo, así te sentimos.
Servicio, calidad y familia son las tres palabras que nos definen, y las llevamos a cada rincón de nuestra tienda: servicio, porque estamos para ayudarte a elegir; calidad, en cada producto que seleccionamos; familia, en la forma en la que te tratamos, seas cliente de toda la vida o estés conociéndonos hoy.
Seguimos creciendo — sumando nuestra propia marca a los productos que amamos — sin perder nunca lo que nos trajo hasta acá.